En el corazón de la filosofía **slow food**, la fermentación ha pasado de ser una técnica de supervivencia a una herramienta de alta cocina.
Desde la kombucha artesanal que servimos en nuestras catas hasta el chucrut de autor fermentado con bayas de enebro locales, este proceso transforma ingredientes simples en superalimentos. La clave reside en la "digestión previa" que realizan las bacterias, rompiendo estructuras complejas y facilitando la **nutrition** celular.
En **Barcelona**, tenemos la suerte de contar con un clima mediterráneo que favorece fermentaciones estables. Exploramos la trazabilidad de la col blanca del Baix Llobregat y cómo las sales marinas de la región aportan minerales esenciales que una sal refinada industrial nunca podría ofrecer.
¿El riesgo? La contaminación cruzada. Por eso, en nuestros cursos para **diet** y salud digestiva, enfatizamos la esterilización y el control del pH como la única "terapia" preventiva necesaria para un resultado exitoso y seguro.